Mientras que mi web professional muestra las obras de mi despacho como arquitecto, este blog recopila documentación sobre una serie de actividades que desarrollo en paralelo a él. El ejercicio internacional de la profesión, las entidades entorno a las que se organizan los arquitectos o la reflexión sobre los modos de intervención en la ciudad constituyen los principales puntos de atención, al tiempo que se facilita el acceso a una serie de enlaces relacionados.

plaça folch i torres

(versión en castellano más abajo)

Ciutat Vella and Eixample are two districts of Barcelona that are significantly different, not only in terms of their urban morphology but also because of their social composition, their commercial activity or the role they play in the city as a whole. Within Ciutat Vella, Raval is, moreover, the neighborhood with the highest percentage of population at risk of exclusion and the highest number of problems of coexistence among groups. It is, therefore, where public space has a more significant role in the articulation of coexistence.

The Folch i Torres square is located on the edge of the Raval, just next to the Eixample, of which it is separated by the Ronda de Sant Pau, halfway between two worlds that are substantially different.

Located in a lot where the women's prison of Barcelona was located until 1936, it was the object of a redevelopment at the end of the 1980s. This led to the creation of a large sandy area, located at the level of the Reina Amàlia street, and a paved terrace with a dense  robinia plantation, at the level of the Ronda de Sant Pau, about 3 m above the previous one. The difference between the two levels was saved by a wall that included an ornamental fountain.

This organization of the space, quite logical at first glance, had been transformed over the years into a accumulation of elements where uses were being located based on opportunity rather than on organizational coherence, so that the basketball court ended literally next to the children playground, or the petanque court right at the opposite end of the center for elderly people.

It had also become a segregated space, which neighbors perceived as Raval’s last frontier. Even if the Eixample is just across the street, the feeling was that it was extremely far away, "behind" the wall with the fountain and the wooded mass. To reach it, it was necessary to take the stairs of Lleialtat Street or a semi-hidden ramp on one of the sides. The feeling of being next to another world with which there was little opportunity for dialogue was increasingly intense. 
Objectives
The project reverses the situation with two fundamental project decisions: the creation of a continuous topography that saves the gap between Reina Amàlia Street and Sant Pau Street with a slope of around 3%, and the articulation of a compositional mechanism of bands that allows organizing the multiplicity of uses with coherence.

This came out through a participatory process in which residents in the area voiced out their points of view and commented of the proposals that were being made. Local authorities were particularly keen on ensuring that the full process was transparent, open to all involved parties and within their planned estimate.

The objective was to transform the square into an element of contact between both urban areas and an opportunity to articulate the various confluences, in order to stop it being a cul-de-sac and become the gateway to Raval.

Description
Divided into two vaguely triangular halves, it concentrates the most active areas – children playgrounds, petanque, circulations ... - near the residential facades of Lleialtat and Reina Amàlia streets, and creates a quieter area in front of the facade of the Milà i Fontanals secondary school. The new basketball court that can be also used for the festive activities of the neighborhood is located near Ronda Sant Pau.

A great diagonal stepway -highlighted by lamps of a bigger size than in the rest of the square- connects the corner of Lleialtat and Reina Amàlia with Ronda de Sant Pau, becoming the main axis that articulates the new relationship between the Raval and the Eixample.

Vegetation plays a fundamental role in the new image of the space through the combination of trees and plants that bloom at different times of the year. The square thus becomes a changing scenario throughout the seasons, a calendar of the neighborhood that consolidates day by day its symbolic aspect as a city space.
Conclusions
The result is a square that opens to the outside and becomes a gateway to Raval; a space that takes care of the balance between the various users; where everyone can walk or sit quietly to chat or read; where multitudinous events can be organized; where the smallest ones may enjoy inclusive playgrounds, the youngsters a basketball court and the eldest petanque courts; a space of coexistence where, in short, the various groups of residents can find their place and interrelate.







Ciutat Vella y el Eixample son dos distritos de Barcelona significativamente distintos, no sólo por su morfología urbana sino también por su composición social, su actividad comercial o el papel que juegan en el conjunto de la ciudad. Dentro de Ciutat Vella, el Raval es el barrio con más población en riesgo de exclusión y más problemas de convivencia entre colectivos. Es, por esto, donde el espacio público tiene un papel más significativo en la articulación de la convivencia.

La plaza Folch i Torres se encuentra en el límite del Raval, justo al lado del Eixample, del que sólo la separa la ronda de Sant Pau, a caballo entre dos mundos substancialmente distintos.

Situada en un solar donde hubo la cárcel de mujeres de Barcelona hasta el año 1936, había sido objeto de re-urbanización a finales de los años 80. Ésta había dado lugar a un gran espacio de albero, situado a la cota de la calle de Reina Amàlia, y una terraza pavimentada con una densa plantación de acacias, situada a la cota de la ronda de Sant Pau, unos 3m por encima de la anterior. La diferencia entre estos dos niveles se salvaba con un muro que contenía una fuente ornamental.

Esta organización del espació, lógica en primera instancia, se había transformado a lo largo de los años en un cúmulo de elementos donde los usos se iban implantando en base a criterios de oportunidad más que de coherencia organizativa, de manera que la pista de baloncesto terminó literalmente al lado de la zona de juegos infantiles, o las pistas de petanca justo en el extremo opuesto a donde se encuentra el centro para gente mayor.

También se había convertido en un espacio segregado, que los vecinos percibían como la última frontera del Raval. Aunque el Eixample está justo al lado, la sensación era que se encontraba muy lejos, “detrás” el muro con la fuente  y la masa arbolada. Para llegar se debían utilizar las escaleras de la calle Lleialtat o una rampa semi-escondida en un lateral. La sensación de estar al lado de otro mundo con el que había poca oportunidad de diálogo era cada vez más intensa.

Objectivos
El proyecto revierte la situación con dos decisiones proyectuales fundamentales; la creación de una topografía continua que salva el desnivel entre la calle Reina Amàlia y la ronda de Sant Pau con una pendiente de un 3%, y la articulación de un mecanismo compositivo de franjas que permiten organizar la multiplicidad de usos con coherencia.

El proyecto surge de un proceso participativo donde los vecinos pudieron expresar sus puntos de vista e involucrarse en las propuestas que se planteaban. Las autoridades locales estuvieron particularmente interesadas en que el proceso fuera transparente, abierto a todas las partes involucradas y dentro de los límites presupuestarios previstos.

El objetivo era transformarla en un punto de contacto entre ambos tejidos urbanos, en la oportunidad para articular las distintas confluencias, conseguir que deje de ser un callejón sin salida y se convierta en puerta de entrada al Raval. 


Descripción
Dividida en dos mitades vagamente triangulares, concentra las zonas más activas -juegos infantiles, petancas, circulaciones…- cerca de las fachadas residenciales de la calle Lleialtat y de la Reina Amàlia, y crea un área más tranquila delante de la fachada del instituto Milà i Fontanals. La nueva pista de baloncesto, que también sirve para las actividades festivas del barrio, se sitúa cerca de la ronda.

Un gran paso diagonal -subrayado con alumbrado de mayor porte que el resto de la plaza- conecta la esquina de Lleialtat con Reina Amàlia y la ronda de Sant Pau, convirtiéndose en el eje principal que articula la nueva relación entre el Raval y el Eixample.

La vegetación juega un papel fundamental en la nueva imagen del espacio mediante la combinación de árboles y plantas que florecen en épocas distintas del año. La plaza se convierte así en un escenario cambiante a lo largo de las estaciones, un calendario del barrio que consolida día a día su aspecto simbólico como espacio ciudadano.


Conclusiones
Todo esto da lugar a una plaza que se abre al exterior y se convierte en puerta de entrada al Raval; un espacio que tiene en cuenta el delicado equilibrio entre los diversos usuarios y donde todo el mundo puede pasear, sentarse tranquilamente a hablar o a leer; donde se pueden organizar actos multitudinarios; donde los más pequeños tienen juegos inclusivos, los adolescentes una pista de baloncesto y los más grandes pistas de petanca; un espacio de convivencia donde, en definitiva, los distintos colectivos del barrio pueden encontrar su sitio e interrelacionarse.

Avinguda dels Banús


Reducir las plazas de estacionamiento de vehículos y ensanchar las aceras, plantar árboles a ambos lados de la calle, colocar bancos y papeleras, cambiar el alumbrado para mejorar su eficiencia energética… Mejorar, en definitiva, la calidad espacial de esta avenida del municipio de Santa Coloma de Gramenet, en el Área metropolitana de Barcelona, a fin de hacerla más amable para residentes y usuarios. Estos han sido, en definitiva, los mecanismos y objetivos detrás de los trabajos que hemos llevado a cabo.

Reduce vehicle parking spaces and widen sidewalks, plant trees on both sides of the street, place banks and bins, change the lighting to improve energy efficiency ... Improve, ultimately, the spatial quality of this avenue in the municipality of Santa Coloma de Gramenet, in the Metropolitan Area of Barcelona, in order to make it more friendly for residents and users. These have been, in short, the mechanisms and objectives behind the work we have carried out.

La importancia de lo básico. Las calles de Barcelona


artículo originalmente publicado en la revista latvijas architektūra

Las calles son una parte substancial del espacio público de la ciudad, de cualquier ciudad. Son, de hecho, el espacio público básico a partir del cual se genera la vida urbana y, en una ciudad como Barcelona, suponen nada menos que el 63% del espacio público disponible. Tanto por su carácter fundamental como por el elevado número de calles que existen, su configuración -la forma y el aspecto que adquieran- acabará por definir el carácter de la ciudad a la cual pertenecen.


Las calles, base de la vida ciudadana
Como marco en el cual se desarrolla la vida urbana, las calles no pretenden destacar por sí mismas sino ser una simple base sobre la cual pueda tener lugar todo tipo de actividades. Tienden, por tanto, a ser espacios neutros, sencillos, carentes de elementos particularmente destacables. Hay, sin duda, excepciones; calles cuyo carácter emblemático o cuyo rol urbano las hace merecedoras de un diseño diferenciado, que las singularice de las demás. Pero precisamente por este carácter especial son -y deben ser- una minoría. La inmensa mayoría de ellas serían incapaces de cumplir su función de conectores urbanos si no tuvieran elementos homogenizadores, comunes a todas ellas, que las identifiquen como parte de una red que adquiere pleno sentido por la suma de sus partes.

Pero esta simplicidad no significa banalidad. Al contrario, la calidad del espacio que las calles generan es fundamental para la consecución de su finalidad. Un espacio banal es incapaz de atraer usuarios y, por tanto, de generar ciudad; un espacio de calidad es, por el contrario, un imán para la vida urbana.

El problema es que la calidad es un valor difícil de precisar; no responde a una fórmula matemática que pueda aplicarse rutinariamente; requiere atención al contexto y cuidado en el detalle. A menudo se asocia com materiales costosos, sin que éstos sean imprescindibles para conseguirla. Requiere más bien una actitud proyectual que sea capaz de trascender la solución de los problemas más inmediatos y formular propuestas que -resolviéndolos- impliquen un salto a la escala urbana.


Los pavimentos, generadores de imagen
Las calles son espacios sometidos a un uso intenso, por el que circulan todo tipo de vehículos y un gran número de personas. Son, además, los canales bajo los cuales se encuentran muchos de los servicios básicos de la ciudad. Requiren, por ello, de materiales que sean resistentes, especializados en función de si tienen que servir para el paso de vehículos o de las personas; materiales cómodos para sus diversos usuarios que sean fácilmente reemplazables en el caso en que tengan que abrirse para reparar los servicios en el subsuelo.

En las calles de Barcelona, una ciudad de escasamente 100 km2, hay más de once millones de metros cuadrados de pavimento. Las características de éste, se quiera o no, definen necesariamente la imagen de la ciudad. El hecho de que, para sus aceras, se utilice casi con carácter exclusivo un único tipo de pavimento y de que su colocación siga siempre las mismas pautas no hace más que reforzar su capacidad de generar imagen.

Lo mismo pasa en cualquier ciudad del mundo que utilice los pavimentos de manera sistemática. De hecho, hay muchas ciudades que son fácilmente identificables a través de la fotografia de un simple fragmento de su pavimento.

El pavimento estándar para las aceras de Barcelona es la baldosa hidráulica de cemento de 20 x 20 cm. Se introdujo hace un siglo y su rápida propagación la han hecho incuestionable. Pese a que, de hecho, llegaron a haber cinco modelos distintos, la desaparición de buena parte de ellos y su similitud de fondo nunca han ido en detrimento de la homogeneidad de la percepción. Es un material barato, fácil de colocar y de reponer, que funciona bien en el clima de la ciudad y asume sin problemas las reparaciones que periódicamente tienen lugar.

Se complementa con el bordillo de granito, un material noble, resistente y duradero. Más caro que el anterior, se utiliza precisamente para un elemento que sirve para separar las calzadas -utilizadas por los vehículos- de las aceras -para los peatones- y que, por tanto, experimentará pocos cambios durante muchos años. ¡Hay más de dos mil seicientos kilómetros de bordillo en Barcelona!

La imagen contemporánea
La consistencia en la utilización de estos dos materiales a lo largo del tiempo ha sido capital para definir las calles de Barcelona, pero algunos ajustes entre los años 80 y 90 del siglo XX contribuyeron significativamente a su renovación y definieron su imagen actual. No son cambios en los materiales sino cambios en el diseño de algunas piezas clave que consiguieron trascender los aspectos prácticos y supusieron un salto cualitativo con implicaciones para la totalidad de la calle.

El primero se produjo con la aparición del denominado “vado 120”, destinado a facilitar el acceso a las aceras a personas con problemas de mobilidad.

Antes de su introducción, las aceras se deformaban al llegar a los cruces peatonales a fin que éstas quedaran enrasadas con las calzadas y las personas con discapacidad motora pudieran cruzarlas. Como consecuencia de ello, la sección transversal de la acera -habitualmente del 2%- experimentaba un brusco incremento al llegar a dichos cruces y la imagen de continuidad quedaba interrumpida.

Algo parecido -y aún más frecuente- sucedía con los vados destinados a permitir el acceso de los vehículos a los garajes situados en los edificios. La creciente presencia del automóvil en la ciudad del siglo XX multiplicó dichos accesos hasta el infinito de modo que las aceras experimentaban deformaciones cada pocos pasos.

Con la introducción de los vados “40” y “60”, se produjo, de manera similar a lo que sucedía con el “vado 120”, una nueva manera de abordar el problema: ya no era necesario deformar la acera -ésta podía mantener su pendiente transversal del 2%-; eran los nuevos modelos de vado los que solucionaban la accessibilidad en los puntos concretos donde ésta debía producirse.

Realizados en granito -al igual que siempre habían sido los bordillos-, los nuevos vados se integraron rápidamente en el paisaje urbano y contribuyeron eficazmente a que, de repente, las aceras pasaran a ser planos casi puros, tersos, diríase que “planchados”, en lugar de la superficie ondulante que había sido hasta ese momento. La mejora de la imagen de las calles resultaba evidente y, con ella, la calidad del espacio que generaban.

La situación aún experimentaría otra mejora substancial cuando se consiguió desarrollar la maquinaria necesaria para que los bordillos -hasta ese momento labrados a mano- pudieran ser cortados mecánicamente. La rotundidad que con ello adquirieron sus dos planos visibles se sumó a la limpieza de imagen que se había conseguido con la continuidad en la pendiente transversal de las aceras. Éstas, ahora, pese a seguir construyéndose con los mismos materiales con que llevaban contruyéndose desde hacía muchos años, adquirían una calidad que los trascendía.

Los elementos básicos de urbanización
Los elementos básicos de urbanización suelen ser la “cenicienta” del espacio público, aquellos en los que nadie confía porque no se cree que puedan aportar calidad. Se suelen ver como elementos puramente funcionales, necesarios pero secundarios. Y se suele confiar en que la atmósfera del espacio la creen el arbolado o los elementos de mobiliario. Son, sin embargo, los elementos más abundantes en nuestras ciudades y contribuyen de manera fundamental a definir su carácter. Ser negligentes con ellos es ser negligentes con la ciudad. Una adecuada selección de materiales y el cuidado en los detalles y su colocación acostumbran a ser mejores instrumentos para generar una imagen urbana de calidad que inversiones onerosas en elementos singulares.


Masterplan Menen

(versión en castellano más abajo)


Cities are organisms whose complexity can only be approached from a multitude of complementary disciplines and through systematic actions over time. The rhythms of governance impose, however, the need for mechanisms that set strategic bounded objectives, establish feasible schedules and allow gradual progress to visualize the action of government.

That's where urban design is doomed to choose between the various intervention options that exist, identifying those urban systems whose impact potential is bigger, choosing the target areas among those with added transforming capacity and defining the actions that permit, within a reasonable time frame, generating changes that positively impact the generation of further transformations.

The change thus generated will always be necessarily biased, but it will allow to put in place the essential mechanisms to establish transformative dynamics that will lead to the necessary critical mass that ensures that the process reaches cruising speed.


Menem has before it an opportunity that can become an engine of change: the widening of the river as it passes through the town to allow the movement of bigger barges. This intervention, even if it will certainly be going to affect a significant number of homes and change the relationship between the city and the river, can also be the trigger that allows the city to address other essential changes.

The commercial axis linking the main square with the French town of Halluin is one of its most important economic engines. The disruption the river entails -and that can be aggravated once widened- must become an opportunity to articulate two systems that converge there: the natural area of the river and road communication space of the new bridge to be built. Being both related to the notion of public space, they will allow the articulation of nature, mobility and commerce in a new central hub of the city.

If we add the precious heritage of Menen -which has on its Vauban fortifications its most remarkable exponent- to these three axes, we will have defined the four levers through which to articulate the transformation.

The choice of sites on which to intervene is made, from there on, identifying those places that can be consistently articulated with the central intervention around the river and entail the use of similar resources. Among them, the former branch of the river today know as Oude Leielaan plays a structuring role that allows bringing into contact some existing facilities and several urban fragments.

The work done is the result of a process that has involved extensive technical, academic, political and civic participation. It is not intended to solve all the problems Menen must deal with, but draws a roadmap that we hope will allow to get progressively closer and without delay to her aspirations.




















Las ciudades son organismos cuya complejidad sólo es posible abordar desde una multitud de disciplinas complementarias y a través de acciones sistemáticas dilatadas en el tiempo. 
Los ritmos de la gestión pública imponen, sin embargo, la necesidad de disponer de mecanismos que fijen objetivos estratégicos acotados, establezcan calendarios factibles y permitan avances progresivos que visualicen la acción de gobierno. 

Es ahí donde el diseño urbano se ve abocado a elegir entre las diversas opciones de intervención que se le plantean, identificando los sistemas urbanos cuyo potencial de incidencia sea mayor, escogiendo las zonas de intervención con capacidad transformadora añadida y definiendo las acciones que permitan, en plazos razonables, generar cambios que repercutan positivamente en la generación de ulteriores transformaciones. 

El cambio así generado será siempre necesariamente parcial, pero habrá permitido poner en marcha los mecanismos imprescindibles para establecer una dinámica transformadora que dé lugar a la necesaria masa crítica que dote al proceso de velocidad de crucero. 
Menen tiene ante sí una oportunidad que puede convertirse en motor de los cambios a los que aspira: el ensanchamiento del río a su paso por el núcleo urbano a fin de premitir la circulación de barcazas de gran calado. Esta intervención, que si duda va a afectar a un número significativo de viviendas y cambiar la relación entre la ciudad y el río, puede ser el detonante que permita a la localidad abordar otros cambios imprescindibles. 

El eje comercial que une su plaza principal con la localidad francesa de Halluin constituye uno de sus más importantes motores económicos. La interrupción que supone el río -y que el ensanchamiento puede agravar- ha de transformarse en una ocasión para vertebrar dos de los sistemas que ahí confluyen: el espacio natural del río y el espacio de comunicación viaria del nuevo puente a construir. Vinculados ambos a la noción de espacio público, permitirán la articulación de naturaleza, movilidad y comercio en un nuevo nodo central de la ciudad. 

Si a estos tres ejes añadimos el valioso patrimonio de Menen -que tiene en las fortificaciones de Vauban su exponente más notable-, habremos establecido las cuatro palancas a través de las cuales articular la transformación. 

La elección de los sitios en los cuales intervenir se hace, a partir de ahí, identificando aquellos lugares que pueden vertebrarse de manera coherente con esa intervención central entorno al río y que permiten la utilización de recursos similares. Entre ellos, el antiguo brazo de río que hoy constituye Oude Leielaan juega un papel estructurante que permite poner en contacto equipamientos existentes y relacionar diversas de las piezas urbanas en juego. 

El trabajo desarrollado es el resultado de un proceso que ha comportado una amplia participación técnica, académica, política y ciudadana. No pretende solucionar todos los problemas a los que Menen debe hacer frente, pero traza una hoja de ruta que, esperamos, le permita acercarse a sus aspiraciones de manera progresiva y sin dilaciones.



La Torre del Baró


Un castillo que no es un castillo.
La Torre del Baró es un edificio construido entorno a 1904, situado en una de las lineas de cresta de la sierra de Collserola, de estilo historicista y aire de fortificación -aún tratándose originariamente de un edificio residencial-. Es visible desde buena parte del sector nordoriental de Barcelona y dispone de vistas sobre la ciudad y los valles interiores del área metropolitana.

Una ruina que no quiere ser una ruina.
La construcción nunca se completó y constituye una ruina desde su origen. Destinada a uso militar durante la guerra civil y punto de encuentro para movimientos vecinales en los 70, su reiterado abandono la llevó a un imparable proceso de degradación.

A finales de los 80 se produce una operación de consolidación para afrontar problemas estructurales y se construye a sus pies un mirador hacia Barcelona. Más tarde se llevan a cabo diversas obras parciales inexplicablemente inacabadas. Lamentablemente, el hecho de que el edificio no tuviera ningún uso continuó degradándolo.

Su nuevo destino como punto de información del Parque de Collserola y las obras desarrolladas a tal fin tienen como objetivo detener ese proceso, permitir el uso ciudadano y convertirlo en referencia para los barrios de alrededor.



Un chiringuito en la montaña.
El punto de información se sitúa en planta baja, un espacio diáfano donde la parte destinada a servicio informativo se reviste hasta media altura con azulejo cerámico y se articula entorno a un mostrador de granito. Un gran fotoplano retroiluminado y unos paneles de hierro negro son las bases sobre las cuales se estampa la información.

En la planta inferior se sitúan servicios y almacenes. Para facilitar el acceso a planta baja se construye una escalera metálica que satisfaga los actuales requerimientos normativos. Estas dos plantas constituyen los únicos niveles plenamente públicos y la única zona con cerramientos y protección.

El resto del edificio se destina a mirador y se accede a él por una escalera de caracol introducida en los 80. Si bien en todas las plantas superiores se mejora la seguridad de las aberturas, no se colocan cerramientos, de manera que todos estos niveles quedan abiertos.

Las tres pieles del tiempo.
La intervención es respetuosa con el pasado, tanto con la construcción original como con la intervención de los 80, añadiendo una nueva capa al edificio que no impide la lectura de las anteriores.

La construcción original se caracteriza por muros de mampostería y aberturas con dinteles y arcos de obra vista manual. La intervención de 1987 hace del hormigón, la obra vista mecánica y el hierro pintado de gris los materiales con los cuales se articula.

La nueva intervención trabaja casi con un único material: el hierro negro barnizado. Con él configura tanto los nuevos elementos de seguridad (rejas y barandillas), como los paneles y atriles expositivos, la perfilería de las nuevas divisiones y la nueva escalera.

El lenguaje contemporáneo de la intervención resulta así compatible con el carácter historicista del edificio sin que por ello resulte menos reconocible.
























A castle which is not a castle.
The Torre del Baró was built around 1904. It is located in one of the crest lines of the Collserola hills and, despite its residential origin, seems to be a fortification of historicist style. It is visible from much of the northeastern sector of Barcelona and has views over the city and the interior valleys of the metropolitan area.

A ruin that doesn't want to be a ruin.
The construction was never completed and it has been a ruin since its inception. It was used for military purposes during the civil war and as a meeting point for civic movements in the 1970s. Repeatedly neglected, it got into an unstoppable process of degradation.

A late 1980s consolidation addressed its structural problems while a viewpoint above Barcelona was built at their feet. Various partial works were later conducted, but they remained inexplicably unfinished and the building continued degrading.

Its new destination as an information point on the Collserola Park and the works carried out with this purpose, aim to stop this process, allowing public use and making it become a reference element to the surrounding neighborhoods.


A kiosk on the mountain.
The information point is located on the ground floor, an open space coated half way with ceramic tiles and articulated around a granite counter. A great backlit photo-plane and black iron panels are the basis on which information is printed.

Lavatories and storage rooms are located downstairs. To facilitate access to the ground floor a new metal staircase meeting current regulatory requirements is constructed. These two plants are the only fully public levels and the only area with enclosures and protection.

The rest of the building is intended as a viewpoint and is accessed by a spiral staircase introduced in the 1980s. While safety of all the openings is improved, no fences are placed on the higher levels and they remain open.

The three skins of time.
The intervention is respectful to the past, both the original construction and the 1980s intervention, adding a new layer to the building that does not prevent from reading the previous.

The original building is characterized by its masonry walls and its openings with lintels and manual brickwork arches. The intervention of 1987 is made of concrete, mechanic brickwork and gray painted iron.

The new intervention works almost with a single material: black steel. It is used to configure the new safety elements (bars and handrails), the panels and exhibition elements, the new divisions and the new staircase.

The contemporary language of the intervention is thus compatible with the historicist character of the building not being thereby less recognizable.

Overleie





































Cities are living organisms with evolving mechanisms that differ from one another and rhythms to adapt to change that vary over time.

Some find in the dynamism of its civil society the energy to drive its development; others require decisive action from the authorities to find the way that enables them to face the future; some react to external stimulation deftly and then reposition themselves in the contemporary urban scene; others, finally, require systematic planning processes if they want to undertake orderly transformation.

The vast majority, however, do not respond uniquely to any of these models. All tend to pass along its history through phases in which they alternate with each other and, more often, in which they coexist with each other, to varying degrees and inhomogeneous capacity of impact. To find what is the appropriate combinatorial to drive the evolution of a city at one given point is the fundamental challenge that the professionals dealing with planning, the authorities governing the city and the citizens to which it belongs need to face.


Kortrijk has experienced in the last decade a process of change that has allowed her, among other things, to renew its historical center and improve its commercial offer. Now, Kotrijk is rushing a process involving a change of significant scale and of indisputable strategic interest: the renewal of Overleie urban fabric.

 



Far from her heyday -linked to the flax industry-, Overleie has found a new opportunity in a fact which has been used skillfully. Works on the Leie river to improve its layout as a river infrastructure have enabled the transformation of their banks into quality public spaces. This has contributed to the articulation of the neighborhood, to the provision of recreational activities -Buda Beach- that turn them into a new attraction for the citizens of Kortrijk and to its metropolitan connection. The resolution of these three levels at the same time -local, municipal, and supra-municipal- and the existence of semi-obsolete large pieces next to the river have positioned Overleie as a prime location towards which the city can tilt.


The pressure that the district has experienced in recent years has been enormous. His appeal as the site for new residential schemes has attracted the attention of many developers. And the possibility that it would alter the character of its old core has become a threat that concerns its inhabitants.

Addressing this situation, combining the benefits of new investments with sustainable community development for the residents of Overleie, has been the goal of the workshops that have been developed over nearly two years. Its purpose: to define what is the most appropriate model for channeling the evolution of the neighborhood in the coming years, the weight that each of the initiatives should have and the role Overleie plays in the city.


In these workshops, representatives of all implied parties were involved: technical staff from the public administration, professionals in charge of shaping the aspirations of the promoters, politicians responsible for urban development, neighborhood residents, managers of existing or planned facilities... The desire for consensus has always guided their discussions in order to reach proposals that can be widely shared. 

The results are summarized in a publication that reflects the aspirations of an entire community. All those of us who have participated in the process hope that it can provide guidance for the evolution of Overleie.








Las ciudades son organismos vivos con mecanismos de evolución que difieren de una a otra y ritmos de adaptación al cambio que varían a lo largo del tiempo.

Algunas encuentran en el dinamismo de su sociedad civil la energía necesaria para impulsar su desarrollo; otras precisan de acciones decididas desde los poderes públicos para hallar el camino que les permita hacer frente al futuro; las hay que reaccionan hábilmente a estímulos externos que les empujen a resituarse en el panorama urbano contemporáneo; otras, en fin, necesitan de procesos planificadores sistemáticos si quieren acometer su transformación de manera ordenada.

La inmensa mayoría, sin embargo, no responde de manera unívoca a ninguno de estos modelos. Todas suelen pasar a lo largo de su historia por fases en las que se alternan los unos con los otros y, aún más a menudo, en las que los unos conviven con los otros, en grados distintos y con capacidad de impacto no homogénea. Encontrar cuál es la combinatoria adecuada para impulsar la evolución de una ciudad en un momento dado es el reto fundamental al que tenemos que hacer frente los profesionales que nos dedicamos al urbanismo, las autoridades que la gobiernan y los ciudadanos a los que pertenece.

Kortrijk ha pasado en las últimas década por un proceso de cambios que le ha permitido, entre otras cosas, renovar su centro histórico y mejorar su oferta comercial. Acomete ahora un proceso que implica un cambio de escala significativo y tiene un indiscutible interés estratégico: la renovación del tejido de Overleie.

 


Lejana ya su época de esplendor -vinculada a la industria del lino-, Overleie ha encontrado una nueva oportunidad a partir de un hecho -en principio externo- que ha sido aprovechado hábilmente. Los trabajos en el río Leie, destinados a mejorar su trazado en tanto que infraestructura fluvial, han permitido la transformación de sus márgenes en espacios públicos de calidad que contribuyen a la articulación del barrio, a la implantación de actividades lúdicas -Buda Beach- capaces de convertirlos en un nuevo foco de atracción para los ciudadanos de Kortrijk y a su conexión metropolitana. La resolución al mismo tiempo de estos tres niveles -local, municipal y supra-municipal- y la existencia de grandes piezas semi-obsoletas próximas al río han situado Overleie en una posición privilegiada para que la ciudad bascule hacia ella.

La presión que el barrio ha experimentado en los últimos años ha sido enorme. Su atractivo para la implantación de nuevos tejidos residenciales ha llamado la atención de numerosos promotores. Y la posibilidad que ello modifique el carácter de su núcleo antiguo una amenaza que preocupa a sus habitantes.

Abordar esta situación, compatibilizando lo que de beneficioso tienen las nuevas inversiones con el desarrollo sostenible de la comunidad que reside en Overleie, ha sido el objetivo de los talleres que se han desarrollado a lo largo de casi dos años. Su finalidad: definir cuál es el modelo más apropiado para canalizar la evolución del barrio en los próximos años, el peso que cada una de las iniciativas debe tener y el papel que Overleie juega en la ciudad. 


En estos talleres han participado representantes de todas las partes implicadas: técnicos de la Administración pública, profesionales encargados de dar forma a las aspiraciones de los promotores, políticos con responsabilidad en desarrollo urbano, vecinos residentes en el barrio, directivos de los equipamientos existentes o previstos,… La voluntad de consenso ha guiado siempre sus discusiones a fin de llegar a propuestas que puedan ser ampliamente compartidas.

El resultado se sintetiza en una publicación que recoge las aspiraciones de toda una comunidad. Todos los que hemos participado en el proceso deseamos que pueda servir de guía para la evolución de Overleie.

Premios FAD. Nueva dimensión internacional. Nueva web.




































Los Premios FAD de Arquitectura e Interiorismo no sólo son los más antiguos de Europa sino también uno de los más prestigiosos.

Creados en 1958 bajo el impulso de Oriol Bohigas y destinados, en un primer momento, a reconocer la arquitectura que se hacía en la ciudad de Barcelona, su ámbito geográfico ha ido ampliándose con el curso del tiempo. Del entorno local pasó al territorio metropolitano y de ahí a toda Cataluña para ser, desde hace unos años, un premio que incluye obras realizadas tanto en España como en Portugal.

En la edición 2014, los Premios FAD adquieren una nueva dimensión internacional y tienen como objetivo reconocer las obras realizadas en cualquier lugar del mundo por profesionales que tengan su despacho principal en territorio ibérico.

Los Premios se adaptan así, una vez más, a los cambios que experimenta nuestra sociedad y a las condiciones en que se genera nuestra arquitectura. En un momento en que ésta -tanto por razones de prestigio como por fuerza de las circunstancias- ha saltado nuestras fronteras, parece justo reconocer la dimensión internacional del esfuerzo colectivo.

Coincidiendo con ello, abrimos al público una nueva web destinada a dar mayor visibilidad a las obras que han participado en los premios. Organizada por ediciones, ha de permitir a todas las personas interesadas descubrir el rico legado que deja la innumerable cantidad de obras que cada año se presentan a la selección.

Limitada en un primer momento, por razones operativas, a la edición más reciente, la nueva web incorporará progresivamente tanto los trabajos que se presenten a las futuras ediciones como aquellos que lo hicieron a las anteriores.

Bardou, propuesta finalista para el nuevo equipamiento en la villa Urania



Una pequeña vivienda de la segunda mitad del siglo XIX y el solar contiguo han de transformarse en un conjunto de equipamientos de 2.904 m2 de superficie. La nueva edificación debe disponerse a 3 m de la antigua, adosada a la medianera existente y desplegándose en seis plantas de altura.

Para evitar el riesgo de que la nueva construcción se imponga sobre la villa Urania, se plantea como un edificio de apariencia ligera, fragmentando los volúmenes, creando terrazas y balcones y potenciando la transparencia. Sus alturas se ajustan a las construcciones vecinas para una mejor transición volumétrica y con el objetivo de consolidar la manzana.

Por otro lado, las dos calles entre las cuales se encuentra el solar (la Vía Augusta -de escala urbana- y la calle Zaragoza -arteria de barrio-) son dos vías a las cuales hay que responder de manera diferenciada. El nuevo equipamiento sitúa las piezas con aperturas más controladas hacia la primera -que adquiere un carácter más público-, mientras que orienta las aperturas más diáfanas hacia la segunda -la cual adquiere un carácter más doméstico-.

Frente a la Vía Augusta se genera un espacio exterior de acogida que lleva a la planta baja del nuevo equipamiento. A él dan también las gradas y escaleras que permiten acceder a las terrazas verdes de la villa Urania. Entre ambas calles, y a través del solar, se establece una conexión que permite ingresar tanto al edificio nuevo como al antiguo en su punto medio. Ello facilita el acceso independiente a la sala de actos -situada en el nivel inferior del nuevo edificio- y a la actual planta sótano de la villa, posibilitando usar las diversas piezas de manera separada.

Particular atención merece la relación del nuevo equipamiento con las viviendas existentes en el edificio contra cuya medianera se adosa. Se introducen unos patios de luz generosos y con vegetación, especialmente amplios ante las salas de estar, potenciando la transparencia de las piezas que se implantan frente a ellas para no reducir su luminosidad, y situando las actividades del equipamiento en la cara contraria para favorecer la privacidad.

La existencia de varios programas que se superponen y algunos de los cuales ocupan más de una planta aconseja combinar mecanismos que garanticen la independencia de cada uno de ellos con otros que relacionen los programas que se desarrollan en más de un nivel.

El primer objetivo lo cumplen dos núcleos de escaleras protegidas y unos ascensores que sirven al conjunto de plantas. El segundo, dos escaleras abiertas que relacionan interiormente los pisos destinados a centro de gente mayor o a centro cívico. En ambos casos se formalizan de forma que sean más un espacio de relación que una simple comunicación funcional, utilizándose en el centro cívico como gradas para el espacio de lectura. Las terrazas escalonadas o los dobles espacios exteriores permiten, por su parte, establecer relaciones visuales más ricas entre algunos de los programas sin que esto implique interferencias en su uso independiente.
La eficiencia en el uso de los recursos energéticos empieza por el propio planteamiento de la arquitectura del edificio donde las protecciones solares mediante lamas -la posición de las cuales varía en función de la orientación de la fachada- minimizan la necesidad de aportación de frío en verano y favorecen el calentamiento en invierno. Tres mecanismos básicos le permiten, además, tender a la autosuficiencia: las placas solares térmicas que alimentarán la ACS y el suelo radiante, el almacenamiento y reciclaje del agua de lluvia para el riego de los huertos urbanos de la cubierta y la vegetación de terrazas y jardines, y el aprovechamiento de la geotermia conectada al sistema de climatización.

jordi farrando + labaulaestudi