Mientras que mi web professional muestra las obras de mi despacho como arquitecto, este blog recopila documentación sobre una serie de actividades que desarrollo en paralelo a él. El ejercicio internacional de la profesión, las entidades entorno a las que se organizan los arquitectos o la reflexión sobre los modos de intervención en la ciudad constituyen los principales puntos de atención, al tiempo que se facilita el acceso a una serie de enlaces relacionados.

colegios de arquitectos ¿qué objetivos? ¿qué funciones?

Entre los cambios en que se ve inmersa la profesión de arquitecto en España, no es de menor importancia el que afecta a sus organizaciones profesionales. Enfrentados a una radical disminución de ingresos -fruto de la caida de actividad del sector-, modificaciones legislativas –que cuestionan aspectos de su organización y funciones que han permanecido inalterados durante largo tiempo-, y un progresivo extrañamiento por parte de sus miembros –que cada vez los ven menos capaces de satisfacer sus necesidades-, los Colegios de Arquitectos se han visto obligados a entrar en un proceso de redefinición que les permita adaptarse a las condiciones que el nuevo contexto impone.

El debate sobre cuáles son los cambios a acometer y qué tipo de relación debe establecerse entre los arquitectos y su Colegio suele partir en mil direcciones distintas desde el mismo momento en que se abre. Me voy a permitir aquí centrarlo, por ahora, en la identificación de los objetivos y las funciones que éstos pueden cumplir y dejar para más adelante una reflexión sobre la forma organizativa que pudieran adoptar.

Tres son los objetivos fundamentales de las organizaciones profesionales de los arquitectos en cualquier país del mundo, aunque, en muchos de ellos, y a diferencia de lo que ocurre en España, esos objetivos no necesariamente se lleven a cabo desde un mismo organismo que intente alcanzarlos todos al mismo tiempo. Eston son:

  1. Defender el interés público y proteger al consumidor
  2. Promover la profesión de arquitecto
  3. Promover la Arquitectura

Pese a que en algún momento puede haber elementos de contacto entre dichos objetivos, hay algunos aspectos diferenciadores que conviene tener en cuenta.

1.
Por su propia definición, la defensa del interés público y la protección del consumidor son competencias propias de la Administración pública y, por tanto, suelen ejercerse desde organizaciones de carácter gubernamental o corporaciones de derecho público en las cuales la Administración ha delegado algunas de las funciones que le corresponden.

A este tipo de objetivo se encaminan aquellas funciones de carácter regulador, destinadas a asegurar que los profesionales reúnen los requisitos que la propia sociedad ha determinado y que los servicios que prestan tienen la calidad prefijada. Se encuentran, por tanto, entre ellas, la definición de estándares y mecanismos de acceso al ejercicio profesional, la verificación del cumplimiento de dichos estándares y requisitos o el registro de los profesionales que los satisfacen mediante la expedición de la correspondiente habilitación. También pueden incluir las funciones de tutela de los profesionales (a través del correspondiente código deontológico) y la eventual supervisión de los proyectos que ejecutan.

Es el objetivo de mayor repercusión social y el que suele estar más vinculado a las disposiciones legislativas específicas de cada jurisdicción. También es aquel que, en una amplio número de países, es objeto de consecución por parte de organizaciones claramente separadas de aquellas destinadas a satisfacer cualquiera de los otros dos objetivos.

2.
Promover la profesión de arquitecto puede tener diversas vertientes. Puede referirse tanto a una necesidad de mejorar los estándares propios con los que la profesión opera, como a impulsar su rol social, como a defender sus intereses profesionales.

Al primer subobjetivo van encaminadas, por ejemplo, las acciones relacionadas con la formación continua o la prestación de servicios a los propios arquitectos en apoyo de su ejercicio. Al segundo se orientan la interlocución con la Administración o las campañas de sensibilización pública sobre el valor añadido que un arquitecto aporta al proceso constructivo. Al tercero se dirigen aquellas actividades destinadas a ganar cuota de mercado, promover la justa compensación de sus servicios o impulsar el trabajo en el extranjero.

Las organizaciones destinadas a satisfacer este tipo de objetivos suelen estar lideradas por la propia profesión puesto que es sobre todo a ella a quien interesa la consecución de los mismos. En algunos casos, la variedad de subobjetivos da lugar a la aparición de organizaciones especializadas en alguno concreto. Así, hay paises donde existe, por ejemplo, un sindicato de arquitectos que vela por las condiciones laborales de los asalariados; en otros, entidades destinadas excusivamente a abrir mercados internacionales para la profesión.

3.
La promoción de la Arquitectura como disciplina es un objetivo fundamentalmente cultural. Si bien detrás de toda obra de arquitectura hay obviamente un arquitecto, el énfasis se pone en aquélla y no en éste y el objetivo resulta, por tanto, distinto del indicado en el punto anterior.

Las conferencias, las exposiciones, las visitas a edificios o los talleres de sensibilización para niños, por ejemplo, responden a este objetivo.

Por su propia naturaleza es evidente que los arquitectos suelen estar implicados en este tipo de acciones, pero también es cierto que el interés en la promoción de la Arquitectura no tiene por qué limitarse a los arquitectos exclusivamente. Hay museos, fundaciones y centros culturales que dedican parte o toda su actividad a dicho fin. Y hay muchos paises donde, de nuevo, el cumplimiento de este objetivo se segrega claramente de algunos de los anteriores.


Ante esta categorización de objetivos y funciones, la primera pregunta debiera seguramente ser: ¿cuáles de ellos deben satisfacer los Colegios de Arquitectos en España? ¿Todos (como es hasta ahora el caso)? ¿O sólo algunos de ellos (aproximándose más a los modelos que existen en nuestro entorno)?

A ella debiera seguramente supérponérsele otra: ¿cuál es la fórmula organizativa más adecuada para el cumplimiento de dichos objetivos y funciones?

Intentaré abordar las posibles respuestas en una próxima entrada donde se plantee el modelo de organización de nuestros Colegios y las fórmulas de adscripción a los mismos.


diez años de edificios públicos en cataluña











De la mano de Gisa y de la Generalitat, ha aparecido el anunciado libro que sintetiza la obra pública desarrollada en Cataluña en los últimos años. El parque de bomberos de Mataró es uno de los ejemplos seleccionados.  

Situado en un contexto industrial sin valores referenciales, el edificio tiene dos partes de grano bien distinto (las cocheras –un espacio diáfano a toda altura- y las dependencias –de dimensiones menores y usos diversos-) y se configura como un largo volumen paralelepipédico que se alinea con la calle desde la cual se accede. Un gran pórtico de hormigón da cobijo a las distintas partes, le otorga escala urbana y lo dota de una imagen coherente con su función pública. El juego de colores enriquece su  diálogo con la ciudad.

La estricta organización interior de las piezas no está reñida con la fluidez de los recorridos. Organizados entorno a un punto de acceso que permite el control de todo el edificio, los diversos espacios que lo componen se distribuyen a través de un sistema de bandas que permiten canalizar las circulaciones sin interferencias. La disposición controlada de los huecos de fachada, concebidos como grandes aberturas de formalización rotunda, facilita la privacidad en las zonas de servicios de la planta baja al tiempo que permite alejar la visión hacia la riera contigua desde las zona de estar y descanso de la planta primera.

El resultado es un edificio sobrio, como corresponde a su función, de proporciones elegantes, que contribuyen a valorizar la zona periférica en la que se implanta, e interiores cálidos, que facilitan el trabajo y la convivencia de sus usuarios.


el caos de los concursos de arquitectura

El acceso a los encargos de la Administración pública en España es un campo minado para los arquitectos y la sociedad. Y la Ley de contractos de la Administración pública uno de los elementos más denostados por nuestra profesión. Con todo, y pese a que la ley es sin duda mejorable, las dificultades del modelo español de concursos no radican tanto en ella misma como en la manera en que se aplica.

A la hora de definir los pliegos de condiciones para las licitaciones, los problemas pueden seguramente agruparse en dos grandes grupos. Uno es de carácter conceptual y tiene que ver con la confusión en los objetivos que se pretenden satisfacer y las prescripciones que se derivan de dichos objetivos. El otro es de carácter práctico y responde a eso tan nuestro de “cada maestrillo tiene su librillo”.

A menudo no se sabe qué es lo que pretende una determinada administración en el momento de poner en marcha el proceso de contratación. ¿Se trata de encontrar al mejor técnico (o el mejor equipo técnico) para llevar adelante el encargo? ¿O se trata de encontrar el mejor proyecto para dar respuesta a él? Sin duda, aunque pueda parecerlo, no son la misma cosa. Los requerimientos generales del contrato de consultoría, asistencia o servicios podrían dar satisfacción a lo primero, los requerimientos específicos del concurso de proyectos permitirían lo segundo. Lamentablemente las licitaciones que se ponen en marcha son a menudo híbridos sin sentido que acaban por elevar sin ninguna lógica los requerimientos a los participantes. Si se trata de escoger el mejor técnico, las referencias sobre trabajos realizados, los curricula de los miembros del equipo, los medios disponibles o la experiencia debieran bastar. Si se trata de conseguir el mejor proyecto, es la valoración estricta de éste la que debiera contar; las referencias, la experiencia o los medios disponibles sólo debieran servir en este caso para asegurarse de que se cumplen los mínimos de cualificación necesarios, no para competir con la valoración del proyecto en sí mismo. Una vez aceptados a presentar un proyecto, todos los concursantes debieran estar en igualdad de condiciones y el proyecto como tal ser el único elemento a valorar.

Esto nos lleva a otra cuestión directamente relacionada: la proporcionalidad entre los objetivos que se pretenden satisfacer y los requerimientos que se efectúan. En este sentido, las peticiones de la Administración suelen ser simplemente desmesuradas. ¿Quieren las administraciones al arquitecto más adecuado para solucionar el encargo que tienen entre manos? ¿O quieren en cualquier caso al mejor arquitecto del mundo sea cual sea el encargo a ejecutar y con independencia de las características del mismo? A menudo parece que las administraciones optan sin pensárselo por lo segundo, con la consiguiente inflación de requerimientos en absoluto proporcionados al objeto del concurso. ¡Ha llegado a haber casos en los que se ha podido constatar que ninguno de los arquitectos colegiados en la comunidad donde se desarrollaba la licitación había jamás visado el volumen de obra del tipo que se requería para participar!

Las consecuencias de esta confusión en los objetivos de la licitación los conocemos todos: peticiones de solvencia excesivas, garantías innecesarias, valoración desproporcionada de la oferta económica, jurados de proyectos constituidos por personas cuyos conocimientos en arquitectura resultan poco fiables, fallos débilmente justificados y escasamente publicitados, ...

El batiburrillo de modelos de pliegos que cada administración se saca de la manga es la otra cara del problema. Parece que sea imprescindible reinventar la rueda a cada ocasión y que, en aras de su respectiva autonomía, se pueda violentar de manera tan flagrante el principio que obliga al uso racional de los recursos disponibles y a evitar su dispendio. Hay infinidad de pliegos que, aún siendo parecidos, nunca son totalmente iguales. La administración parece tener alergia a utilizar modelos comunes y, en consecuencia, los arquitectos se ven obligados a rehacer una y otra vez los documentos a presentar. Las situaciones acaban siendo esperpénticas: cuando se ha preparado la presentación de un proyecto en din a3 hay que modificarlo a din a4 para el siguiente concurso; si se ha preparado en 4 hojas, para la siguiente casi seguro que hará falta reducirlo a 3; habrá datos que incluir en un caso y suprimir en otro. ¡Hasta la tipografía y el cuerpo de letra se determinan a veces! 

Una sociedad cuya Administración pública dedica (y obliga a dedicar) tanto tiempo, esfuerzo y recursos a cuestiones tan banales, no puede en ningún caso ser competitiva.

A estos dos grandes bloques de problemas habría que añadir un tercero: la total falta de valor que la Administración pública otorga al trabajo de los arquitectos y la propiedad intelectual inherente. No está bien bajar música o películas de internet sin pagar porque detrás hay autores cuya creatividad hay que considerar, pero tener a miles (literalmente miles) de arquitectos elaborando proyectos que no tienen contraprestación económica parece que sí se puede. El doble rasero de nuestra administración resulta evidente y temerariamente inmoral. No olvidemos que la propia ley menciona los pagos a los participantes al definir los concursos de proyectos (sin hacerlos lamentablemente obligatorios). En el espíritu del legislador estaba presente, por tanto, la necesidad de tomar este aspecto en consideración. Pero a quien aplica la ley le resulta mucho más práctico, en términos económicos, olvidarse simplemente de esa referencia.

Nada de lo anterior es inevitable. La letanía según la cual “la ley nos obliga a hacerlo así” es simplemente falsa. La ley podría ser mejor, pero con la ley en la mano las cosas pueden hacerse de manera muy distinta. A fin de cuentas nuestra ley transpone una directiva europea a la que debe ajustarse, igual que lo han hecho todos los paises de nuestro entorno y, en ellos, a menudo la situación dista bastante de la nuestra.

Fijémonos en Francia, sin ir más lejos. Para empezar los umbrales a partir de los cuales la ley es de aplicación son mucho mayores; a nadie se le ocurre mobilizar a centenares de profesionales para proyectos que se pueden encargar de manera más racional. Y cuando se mobiliza a la profesión en general, se hace con reglas claras y unificadas. ¡Los modelos son virtualmente únicos para todo el país! de manera que los arquitectos no tienen que reelaborar cada vez la documentación para atenerse a peticiones inesperadas. Si lo que se busca es un técnico adecuado al objeto del encargo se lanza una llamamiento con requerimientos proporcionados al mismo y punto; nunca se le pide, además, que remita también un proyecto. Y si lo que se quiere es disponer del mejor proyecto, se escoge a los equipos que se estima más adecuados sin peticiones previas desorbitadas y se les remunera la presentación del mismo. ¡A ninguna administración en Francia se le ocurre actuar de otra manera y no compensar la presentación de proyectos a concurso!

El problema es por tanto de modelos, de clarificar la finalidad de cada licitación, definir con precisión qué tipo de concursos es oportuno realizar y establecer en cada caso mecanismos proporcionados al objeto. Y el problema es también de pedagogía, voluntad política y capacidad de negociación. La Administración se desbocó desde el primer momento en la aplicación de esta ley y ninguna organización profesional ha tenido la suficiente autoridad para imponer su voz y reconducir los hechos.

Ojalá los debates en estos momentos en curso sirvan para reorientar la gestión de unas licitaciones cuya deriva actual no sólo perjudica a la profesión de arquitecto sino también, aunque muchos no quieran verlo, a la sociedad a la que pretenden servir.


linkedIn account reaches 100 contacts






A few months ago, I opened a LinkedIn account. It was an opportunity to show in a reasonable order the activities I carry in parallel to the work at my practice. While my website is devoted to the buildings and public spaces I build, the LinkedIn profile refers mainly to my tasks at the International Union of Architects, Arquinfad or the Architects’ professional organisations in Spain. It also contains a list of the various educational centres in which I have been teaching and updates the information I publish through twitter or this blog.

Thanks to it, I established contact with people who are interested in similar subjects and got the opportunity to discuss about them. This is being a most enriching experience that allows me to further reflect on some aspects of our profession and expand my views. My own professional network has now reached 100 contacts and is still growing. I look forward to keeping in touch with all of them and developing further ties.

escuela en el poble nou











Dos factores son fundamentales en la definición del nuevo edificio:

Por un lado, la ubicación privilegiada del solar, el cual remata la calle Sancho de Ávila -que enlaza toda una serie de equipamientos del nuevo distrito 22@-, da frente a una via que articula el sector de Levante de la ciudad -como es la rambla del Poble Nou-, y se encuentra directamente relacionado con las calles peatonales que lo vinculan al tejido residencial del entorno. La capacidad de respuesta a estos tres niveles (de ciudad, de barrio y de contexto inmediato) es fundamental para la satisfactoria implantación del edificio.

Por otro, la complejidad del programa, que ha de hacer compatibles tres equipamientos distintos (Centro de Educación infantil y primaria, Centro de Barrio y Aparcamiento subterráneo), cada uno de ellos con sus necesidades específicas y el imperativo de funcionar con autonomía y complementariedad.










Mientras que la edificabilidad del solar supera con creces la superficie necesaria para alojar los distintos programas, la conveniencia de situar un amplio número de piezas con acceso directo desde la calle se hace virtualmente imposible de satisfacer. El proyecto ha de optar, por tanto, por desplazar a un nivel superior algunos de los elementos que, en una primera aproximación, parecía lógico situar en planta baja.

Esto, que parecería un hándicap, se constituye en una oportunidad para definir un edificio-mirador, compacto, que esponja su corazón central mediante un patio y dispone de amplios espacios de juego al nivel de la primera planta, que se convierten en balcón sobre la ciudad.

El Centro de Barrio, la zona de recepción y administración del Ceip, las aulas de educación infantil y las piezas de uso común del equipamiento docente (equipamiento deportivo, comedor y biblioteca) se sitúan en la planta baja. El resto del programa docente se reparte entre la planta primera y la planta segunda. Para aprovechar las condiciones de asoleo y garantizar la necesaria privacidad a las piezas que más lo requieren, esta segunda planta se sitúa en el lado sud del solar.

Los accesos se constituyen en ensanchamientos del espacio público que “muerden” las esquinas y orientan las relaciones del edificio con éste. La entrada principal del centro educativo se situa en la fachada de la rambla del Poble Nou, la de mayor valor representativo, si bien el acceso cotidiano de alumnos y, sobretodo, el acceso al área de educación infantil, se alejan de ella para situarse en puntos de menor tráfico.

Exteriormente la planta baja se configura como un zócalo de revestimiento metálico con rasgaduras que ocultan las ventanas y proporcionan la necesaria seguridad. El cuerpo superior de hormigón vuela parcialmente sobre el inferior y presenta una rotundiad que le permite no tener que exagerar su escala para mostrar su carácter público frente al contexto residencial.

El resultado es un edificio de carácter más bien introspectivo, que protege la privacidad de sus usuarios y se relaciona sutilmente con el entorno.



la u urbana, más allá de su presentación











Tras su lanzamiento a primeros de Mayo, “la u urbana” ha generado una serie de artículos y noticias en diversos medios de comunicación que analizan el libro y la reflexión que éste plantea desde puntos de vista muy diversos. Se agrupan aquí dichos materiales.

En primer lugar los materiales en audio de la propia presentación:
Jordi Farrando: un estudi dels carrers i els seus elements urbans
Juli Capella: decàleg de la u urbana
Joan Subirats: quina ciutat volem?

A continuación los que ha aparecido en la prensa escrita:
Òscar Guayabero en Avui: la u urbana
Maica López en 20 minutos:
las calles de barcelona han de unificar criterios y eliminar obstáculos
Maria Sistachs en Avui:
apareix la primera guia per ordenar els carrers de barcelona
Joan Subirats en El Público: el llibre dels carrers de barcelona
Francesc Arroyo en El País:
los usos de las calles de barcelona y su complejo mobiliario urbano
Àlex Gubern en ABC: dictadura del diseño, menos mal
Una referencia de Juli Capella en El Periódico: la señales salvan vidas
Pilar Urreta en Inde: un estudi dels carrers des dels elements urbans
Miquel Porta Perales en El Punt: la ciutat dels entrebancs
Jordi Farrando en Vivienda: el libro blanco de las calles de barcelona
Juli Capella en El Periódico: en la calle cabemos todos, pero con criterio

Y algunas entrevistas en la radio:
Aure Farran en Ràdio Estel: catalunya sense barreres
(emisión del 11 de Junio de 2010; a partir del minuto 34:54)
Henry de Laguerie en Les urbanités de RSR, Suiza:
un livre blanc pour rationaliser l'espace public barcelonais

O las reflexiones que se han publicado en la red:
Esarq: la u urbana
Ecourbano, conocimiento para ciudades más sostenibles:
las claves del proyecto
Cocarmi, Comité català de representants de persones amb discapacitat:
la gran asignatura pendent és tenir ciutats més accessibles
Urbanités: un livre blanc pour rationaliser l'espace public barcelonais
Scalae: un libro de estilo para las calles de barcelona
Bauenblog: la u urbana, la biblioteca y el tercer espacio

A fin de facilitar el acceso a los materiales que vayan apareciendo, esta entrada se mantendrá “viva” e irá incorporándolos a medida que surjan.



biblioteca en caldes

















Una biblioteca es, por definición, un equipamiento al servicio de la comunidad y, como tal, ha de ser respetuosa con su entorno e interactuar con él. Con este fin, la propuesta para la nueva biblioteca de Caldes de Malavella se integra en la secuencia de equipamientos del municipio y articula el itinerario urbano que éstos generan con el reciente conjunto residencial entorno a ella.

Se accede a la misma tanto desde la calle Girona como desde la plaza Mathausen, provocando una inflexión hacia el centro del núcleo urbano y unas gradas a lo largo de la primera. Con estos recursos la biblioteca se incorpora a la red de equipamientos del municipio al tiempo que aporta carácter urbano a su entorno más inmediato y participa de la vida ciudadana. La transparencia que se produce a nivel de planta baja permite visualizar el anclaje entre los espacios urbanos situados a ambos lados del edificio. Al mismo tiempo, un zócalo facilita la continuidad con los edificios situados en el lado sudeste y crea una terraza sobre el ámbito de acceso que permite la celebración de actos públicos y la convivialidad activa del equipamiento.


La claridad organizativa interna es premisa fundamental para su buen funcionamiento.


Los accesos se situan en la parte central del cuerpo edificado, a la cota de la plaza Mathausen. Éstos dividen virtualmente en dos la planta baja creando una zona destinada a los espacios culturales y de formación (que pueden ser utilizados con independencia de la biblioteca en sí) y otra que contiene los espacios de la biblioteca propiamente dichos. La autonomía de la primera de estas partes permite que el equipamiento se convierta en un lugar activo y abierto, con la necesaria flexibilidad para transformarse en un espacio de encuentro e intercambio.



La zona de la biblioteca, situada en el aldo noroeste del edificio, se articula en tres niveles entorno a un gran espacio libre a toda altura, contiguo a los mostradores de atención al público. El nivel inferior acoje la zona infantil, la cual disfruta de cierta independencia que le evita encontrarse en el camino de paso hacia otras áreas. La planta baja incorpora, separadas por el espacio a triple altura, la zona de periódicos y revistas (en el lado de la calle Girona) y la zona de música e imagen (en el lado de la plaza), de manera que ambas sean fácilmente accesibles desde la entrada y estén relacionadas entre sí. El área de información general se encuentra en la planta superior, subdividida en tres espacios claramente comunicados entre sí, dos a lado y lado del espacio a toda altura y el tercero sobre la zona de acceso. Desde esta planta es posible salir a una terraza controlada, situada justo frente al mostrador, que permite la lectura al aire libre durante los meses de buen tiempo.

La disposición de las piezas permite minimizar los consumos energéticos, sacando partido de las diversas orientaciones de sus fachadas y reduciendo al mínimo el uso de recursos naturales. La piel exterior, de lamas de madera tratada, se plantea como una envolvente cálida y atractiva que no sólo garantiza la correcta protección solar del interior sino que configura una imagen exterior destinada a subrayar la voluntad de servicio público del edificio.



architectural flight over tokyo



Take a ride on a zeppelin, 600 meters above the city of Tokyo, and discover its architectural landmarks, from Harumi Harbour all the way to Yokohama.

changes in the architectural profession

I had the opportunity to make the opening lecture at a recent congress of architects in Turkey under the title “Changes in the architectural profession” and decided to concentrate on two specific aspects of the relation between Education and Professional Practice. These two issues were Internship and Continuing Professional Development as they seem key to me in ensuring that our profession can cope with the changes that currently happen at all levels.

It is often considered that the graduates from our universities are not necessarily prepared to get into the daily practice of the profession. In many cases, this gap is filled by some internship period or a complimentary exam by an authority different to the academic, before being allowed to get into practice. While this is quite frequent in countries governed by common law, it is not often the case in those where the Napoleonic code is the base for their regulations.

Similarly to the above, there seems to be a consensus on identifying Continuing Professional Development (some times referred as Life Long Learning) as the only means to guarantee that architects can cope with the changes that happen along their professional life and maintain their abilities up to date.

Surprisingly, internship is only compulsory in 49 countries around the world (see the Architectural Practice around the World research in a previous post of this blog) and only in 35 of them it is structured and supervised. Similarly, only 58 countries have put in place some Continuing Professional Development system, which is compulsory in just 16 of them.

These two issues will undoubtedly need to evolve in the coming years. There will be an increasing demand to better structure and define them, making Internship and Continuing Professional Development progressively sophisticated and maintaining some kind of a logbook that keeps record of the progress made. At a certain point, compulsoriness will also come into the discussion in those countries where they are not yet so, as a prerequisite for practice and as evidence to the registering authorities that the required training has been completed before accessing the profession or while being into practice.

Click here for the English version of the abstract.
Click here for the Turkish version of the abstract.


l’aquila, a ghost town



















One year after the earthquake, L’Aquila, 120 km out of Rome, is a ghost town. With over 15.000 people still leaving in hotels and the army patrolling the streets, this beautiful historical city in central Italy strives to recover from the disaster.

While some new anti-seismic neighbourhoods have been created in the surrounding hills, the central part of the city –its huge historical core- is still “red zone”, where visitors are not allowed and big efforts are deployed to stabilize the centuries old buildings. A meeting of the International Union of Architects has given to some of us the opportunity to visit the “forbidden area” and get first hand information on the works that currently take place.

Securing structures is a priority and most efforts are devoted to that. Technologies used depend on the damage suffered and the characteristics of the building. Adding a temporary roof to the affected churches and “palazzi” becomes a must in order to avoid further damages by rain. As the area keeps experiencing minor seismic movements while works take place, it is important to ensure that any solution adopted is flexible enough to absorb these movements.

Meanwhile, a team of volunteer architects document the buildings in order that, at a later stage, they can either be rebuilt to their original shape or, at least, keep the memory of how they were.

Nobody knows how long all this will take. Nobody knows either what the total cost will be. Italy has been often affected by earthquakes. Some of the Italian cities, as we know them now, are, in fact, the result of a reconstruction after a previous disaster. But the magnitude of this operation in L’Aquila is probably bigger than any previous one. And what is more important, nowadays, in Europe, the idea of simply demolishing what was left and build a new town (as it was often the case one or two centuries ago) is not acceptable anymore.

The issue becomes of the highest relevance for all those of us who are interested in urban problems, as it confronts us with the need to deploy new tools and strategies to face big scale interventions in historical contexts. The impact of these interventions goes beyond the buildings themselves and forces us to reflect on the kind of city that will come out the day works will reach substantial progress.